Miradas romanas
- 16 may 2017
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Otra semana más nos encontramos visitando esos lugares recónditos de Barcelona. Estas semanas se acercan los temidos exámenes finales de los grados y masters de las universidades, nos encontramos con biblioteca repletas de estudiantes preparándose para ello. Esto es uno de los motivos por lo que visitamos la Biblioteca CRAI o Dipòsit de les Aigües en la calle Ramón Trias Fargas núm. 25-27 (Barcelona). Otro de los motivos, sin duda alguna, es la particularidad del sitio y del entorno. Además, se destaca su enormidad.

El Dipòsit de les aigües data de 1874 por parte del maestro de obras Josep Fontsere, pero no fue hasta 1880 se inauguró con la función de regular el caudal del agua de la cascada del parque de la Ciutadella y de regar sus jardines, parque que se encuentra al lado del edificio.
Todo el cálculo estático del conjunto del depósito y de los elementos de apoyo fueron calculados por un joven arquitecto Antoni Gaudí, arquitecto de gran reconocimiento de la ciudad de Barcelona con obras arquitectónicas como la Pedrera o la Sagrada Familia, entre otras.

Tras más de cien años de usos diversos como: almacén de los bomberos de la ciudad de Barcelona, vestuario de estos y parque móvil de la Guardia Urbana, pasó a ser propiedad de la UPF en 1992, una de las universidades más importantes de la ciudad Condal.
Al principio se planteó aplicar nuevos métodos de construcción como los pilares de fundición pero al ser una obra arquitectónica con unas cargas elevadas se replanteó este nuevo método y decidió utilizar el método tradicional.

Este depósito es una construcción calcada de un prototipo que se diseñó en el país vecino, Italia, proviene de los romanos, formada por grandes muros de fábrica de ladrillo de un metro de grosor y 14 metros de altura, que se cruzan con bóvedas de cañón y que se extienden como por efecto de un espejo a lo largo de los 65 metros de profundidad.
En el año 1993 se inician unas obras de rehabilitación de la mano de los arquitectos Lluis Clotet e Ignacio Paricio. Donde se hace unas obras de adaptación del espacio e adecuación para el nuevo uso del edificio: una biblioteca universitaria. Comenzó las obras para convertir el antiguo depósito de aguas en una moderna biblioteca universitaria, con 600 puestos de lectura y 300.000 volúmenes de consulta.

El edificio se unió por un paso subterráneo con el edificio Jaume I, edificio principal de la universidad UPF, para controlar la entrada al edificio, pero hasta 1999 no funciono el edificio como biblioteca.
LA UPF compro el edificio al Ajuntament de Barcelona por 1.366 millones de pesetas.

La intervención en el edificio fue una intervención de lo más respetuosa utilizando prefabricados para la formación de forjados intermedios. Esta solución nos permite volver al estado original del edificio sin haber modificado el estado original y poder darle un nuevo uso diferente en un futuro.
Se originan espacio con alturas de escasos dos metros y pico, hasta espacio con más de 13 metros de altura, este espacio se encuentra en el centro de la edificación donde encontramos claraboyas donde entra la luz cenital del exterior. Espacio donde encontramos mesas para el estudio bajo las bóvedas, lugar esplendido para el estudio y la concentración.

Se han abierto cinco claraboyas para dotarle de más claridad natural y se ha reducido la capacidad del depósito de agua, que se ha convertido en una gran balsa, de escasa profundidad de carácter histórico-testimonial. Se incluye en "Plans Especials de Protecció del Patrimoni arquitectónic" y en el "Cataleg".
En el año 2009 se le concedió el Premio Década, otorgado por la Fundación Oscar Tusquets, que premia a la mejor obra arquitectónica edificada en Barcelona, al cabo de 10 años de su ejecución
El edificio es un edificio espectacular de grandes dimensiones y con una arquitectura admirable. En el momento que te encuentras dentro de él, notas la y te sientes en otra atmosfera. Una gran espacio que puedes aprovechar para estudiar y concentrarte. La única pega que se le puede poner al lugar es la falta de luz, un lugar donde se necesita mucha luz natural y artificial para poder leer y no forzar la vista durante tantas horas.













































































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