Miradas monumentales
- 14 mar 2017
- 4 Min. de lectura
Otra semana más nos encontramos enfrente del ordenador seleccionando fotografías e información sobre edificios asombrosos de Barcelona. La entrada de esta semana ha sido la más complicada por ahora. No por falta de información, no por falta de fotografías, no por impedimentos en el momento de realizar las fotografías. Todo lo contrario, es tanta la información y las fotografías realizadas que la selección ha sido exhaustiva. El edificio de esta entrada es un edificio singular que casi toda la población de Barcelona conoce pero ¿seguro que lo conoce de la manera correcta? Es una edificación reconocida en su exterior pero pocas personas, sobretodo nacionales, la han visitado. Justamente, nosotros nunca habíamos entrado. Estamos hablando del Museu Nacional de les Arts de Catalunya o también conocido como MNAC situado en el Parc de Montjuïc s/n (Barcelona).

Fue construido entre 1926 y 1929 para la Exposición Internacional de 1929 de Barcelona. Fue el edificio principal para la exposición, obra de los arquitectos Eugenio Cedonya y Enric Cata, con la supervisión de Pere Domenech i Roura. El museo se constituyó en 1990 con la unión de las colecciones del Museo de Arte Moderno y del Museu d’Art de Catalunya inaugurado en 1934. Este museo destaca por su colección de arte Románico, una de las más completas del mundo.

Previo a la Exposición Internacional de Barcelona, la montaña de Montjuïc sufrió una gran transformación para conseguir la urbanización de toda la zona. Idea inicial propuesta por Josep Puig i Cadafalch en 1915 pero la llegada al poder de Miguel Primo de Rivera provoca la dimisión de este. Toda esta gran remodelación se presupuesta con una cantidad de 8.008.000 pesetas.
Tiene una superficie de 32.000 metros cuadrados, de estilo clasicista inspirado en la parte del renacimiento español. Pero comentar que en las salas de exposición toda esta arquitectura se ve eclipsada por las obras de arte y por placas de pladur utilizadas para la colocación de ellas. Presenta una planta rectangular con dos cuerpos laterales y uno posterior cuadrado con una gran cúpula elíptica en la parte central.

La edificación está organizada en dos plantas rectangulares, una como base y el piso principal que en la parte exterior presenta pilastras dobles que enmarcan grandes plafones de pared ciega. Cuenta también, con un subterráneo en la parte nordeste destinado en el momento de su construcción a las cocinas.
La fachada consta de un cuerpo central que sobresale y dos laterales, el central esta coronado por la gran cúpula, que recuerda a la catedral de San Pablo de Londres o a la basílica de San Pedro del Vaticano, con dos cúpulas menores en ambos lados y en los cuatro ángulos del Gran Salón se encuentran unas torres que guardan cierto parecido entre las de la catedral de Santiago de Compostela y la Giralda de Sevilla, y que acaban de configurar la apariencia exterior del edificio.

En todas las estancias interiores se consideraron elementos decorativos como columnas, frontones o molduras pero por escasez de tiempo, solo tuvieron 3 meses para la realización de los trabajos decorativos, se realizaron pinturas murales y esculturas. La escasez de tiempo provoco el hecho de que se centraran en la gran cúpula central, las menores, el salón del trono, el gran salón y la sala del te. Las demás salas quedaron algo escasas en tema de decoración arquitectónica se refiere.
Cada sala fue pensada y meditada según su uso y dimensiones. Por ejemplo, el Gran Salón por su dimensión fue pensado para grandes acontecimientos, para la inauguración, conciertos, bailes, etc. El espacio útil es de 2.300 metros cuadrados y se creó una gradería para 1.300 personas.

El Gran Salón queda bajo la gran bóveda oval revestida por casetones y domina la decoración de columnas pareadas con el fuste adornado con elementos de estilo renacentista. Las pinturas realizadas son sencillas y con ligeros adornos vegetales en los arcos y perfiles de las bóvedas. Por ello crea un gran espacio con una gran ornamentación que hace que tu mirada se quede fija en la cúpula por su gran dimensión y decoración. Es un espacio que crea una sensación de inmensidad y soledad pero a la vez, por los colores escogidos, da calidad y luminosidad por la entrada de luz por sus grandes ventanales.
En cada columna del Gran Salón encontramos 56 escudos que llenan el espacio entre los arcos. Representan las 50 provincias y 6 son instrumentos musicales que se hallan dónde está el gran órgano.
Para la representación de las imágenes y diseño de la cúpula principal que se encuentra en la parte central del edificio, Lluis Plandiura propuso que fuera encargada a unos de los mejores artistas catalanes de la época: Francesc d’Assis Gali.

En la cúpula central, se debía mostrar la grandeza de Esoaña, por este motivo se quiso representar: la religión, ciencia, bellas artes y la tierra.
La religión fue representado a través de un cristo crucificado, la ciencia se representa a través de la alegoría femenina de la geometría y los triunfos de la ciencia, la tierra con una figura femenina sosteniendo la luna y el sol a sus pies y las bellas artes se representa, también, con la imagen femenina con un arco iris y una rama de laurel.
Para dar visibilidad a esta espectacular edificación se colocaron 9 focos en la parte trasera donde cada noche se encienden y provoca 9 haces de luces que le dan una gran importancia al edificio. Cada foco representa una letra de la palabra BARCELONA.
El Palau Nacional es un edificio de grandes dimensiones con una gran importancia y un símbolo emblemático de la ciudad. Un edificio que deberíamos recorrer más los ciudadanos de Barcelona ya que muchos de ellos no lo hemos visitado y no conocemos todos aquellos pequeños simbolismos y significados que en él se esconde. Aunque puede ser que nadie sepa todo su simbolismo.




































































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